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domingo, 27 de noviembre de 2011

La Neutralidad de la Red

Hace poco más de una semana, el Parlamento Europeo aprobaba la resolución sobre la neutralidad de la red, aprobada con anterioridad en la Comisión de Industria. La neutralidad de la red es un principio propuesto para las redes de banda ancha de uso residencial, aunque potencialmente es aplicable a todas las redes de comunicación, y que describe cómo debería tratarse el tráfico que circula a través de estas redes.  De este modo, una red neutral sería aquella libre de restricciones en el tipo de equipamiento que puede ser usado y los modos de comunicación permitidos, sin restringir los contenidos, sitios y plataformas.

El principio de la neutralidad de la red constituye una condición previa necesaria para el desarrollo de un sistema en Internet que asegure unas condiciones equitativas en el servicio ofrecido a los ciudadanos y empresarios. Por eso mismo, se pide a la Comisión Europea la vigilancia del desarrollo de las prácticas en la gestión del tráfico y los acuerdos de interconexión. De este modo, tal y como exige el marco regulador de la UE en relación con las comunicaciones, se debería evitar el comportamiento anticompetitivo de los proveedores de Internet y la degradación de la calidad del servicio,  garantizando que los proveedores de servicios de Internet no bloqueen, discriminen, perjudiquen o mermen la capacidad de cualquier persona a la hora de utilizar, enviar, publicar, recibir u ofrecer cualquier contenido, aplicación o servicio de su elección, independientemente de la fuente o del objetivo.

Desviarse de la neutralidad de la red entraña graves riesgos, como sería la ya mencionada conducta anticompetitiva, el bloqueo de la innovación, las restricciones a la libertad de expresión y al pluralismo de los medios de comunicación. Y todo ello sin tener en cuenta la falta de sensibilización de los consumidores y la intromisión en la intimidad (ya que la falta de neutralidad repercutiría directamente en las prácticas de la gestión del tráfico en la confidencialidad de las comunicaciones), que perjudicaría a las empresas y a los consumidores.

Al supervisar las comunicaciones de Internet de los usuarios, los proveedores pueden violar las normas vigentes sobre la confidencialidad de las comunicaciones. Todavía queda decidir si dicha supervisión, que queda en manos de los proveedores, requerirá el consentimiento previo de los usuarios en casos como la utilización de filtros cuyo objetivo es limitar el acceso a ciertas aplicaciones y servicios como el P2P.

Hace más de un mes, Telefónica ponía en marcha una red especial para clientes corporativos y proveedores de contenidos a través de los Content Delivery Network (CDNs, una potente red mundial de servidores). Esta práctica, utilizada de forma habitual desde hace años, se emplea para que los contenidos lleguen al ordenador de forma más eficiente. 
La operadora asegura que no se vulnera la neutralidad de la red ya que simplemente se trata de ofrecer facilidades técnicas mejorando el servicio gracias a un acceso más rápido a los contenidos para ciertos clientes mayoritarios como la Agencia Tributaria, la red social Tuenti (propiedad de Telefónica) y el Cabildo Insular de Palma, que pagarán por el servicio. 
Quienes proponen la neutralidad aseguran que las compañías de telecomunicaciones pretenden imponer un determinado modelo de servicio para conseguir beneficios mediante el control y no mediante la demanda de sus servicios. Mientras algunos defienden el sistema adoptado por Telefónica, diarios como Público o El País señalan que el hecho de hacer pagar por los proveedores de servicios y contenidos manifiestan el "empeño de Telefónica por cobrar en la red según se consuma y el tipo de contenido que viaje a través de sus redes, tanto a los particulares como a proveedores de otros servicios". 
Alba Capilla Elena 

sábado, 19 de noviembre de 2011

Phishing, las estafas en Internet

En posts anteriores aludíamos a seguridad como uno de los factores determinantes en la implantación y expansión de cualquier tipo de negocio en la red: el creciente número de demandas por estafas a través de la red y la consiguiente inseguridad que ello genera, es el mayor problema al que se enfrentan las empresas y los usuarios en Internet. Es por ello que en la actualidad es necesario conocer a qué tipos de problemas nos podemos enfrentar al hacer uso de la red y cómo evitarlos.

El phishing es una modalidad de estafa cibernética que se basa en obtener información personal y confidencial de los usuarios de forma fraudulenta, especialmente datos bancarios. El estafador (phisher) sustituye la identidad de una institución, persona o empresa de confianza a través de diferentes soportes y métodos. El más sencillo es a través de la recepción de un sms o una llamada telefónica en la que se piden datos personales.

El más común es, seguramente, a través del correo electrónico. También es el más conocido por los internautas: aprovechando las vulnarebilidades de los navegadores y gestores de correo, se envía un correo a un usuario simulando la identidad de un organismo o empresa y pidiendo datos de tipo personal con la excusa del mantenimiento de la web o motivos de seguridad. A menudo el correo viene acompañado de formularios, enlaces falsos, imágenes oficiales de la empresa...

Otro de los clásicos es el de la página web o la ventana emergente: se simula, a través de la suplantación visual, a una página oficial, duplicando el interfaz (este método es conocido como Cross Site Scripting). De esta forma, el usuario muchas veces no se percata de que está facilitando sus datos en una página que no es segura. Aunque lo más común es la duplicación de entidades bancarias (en los que los usuarios inician sesión en una página con una url y unos certificados de seguridad que parecen los de la página auténtica), también es necesario tener en cuenta los portales falsos con señuelos llamativos y ofertas irreales (gane un ferrari, es nuestro visitante un millón...), en los que los usuarios más ingenuos facilitan sus datos bancarios.

Pero el más actual, sin duda alguna, es el de la contratación de personas vía e-mails, chats o irc como teletrabajadores a través de ofertas de empleo muy rentables y en las que obtendrán fácilmente dinero. Los que contesten a la oferta deberán relleran un formulario con sus datos (entre los cuales se incluyen los datos bancarios, supuestamente para percibir los beneficios). Estas personas se convierten, sin saberlo, en víctimas y delincuentes a la vez, ya que estarán siendo utilizados para el blanqueo del dinero resultante de las estafas: la víctima-trabajador recibe una pequeña comisión como intermediario, pero sin saberlo está incurriendo en un delito  por el que podrá ser juzgado.

Existen diferentes técnicas para combatir el phishing. Las empresas, por ejemplo, pueden enseñar a sus empleados a reconocer posibles casos de phishing o pueden personalizar los correos para que el usuario pueda contrastar que provienen de la entidad a la que está suscrito (este es el caso de Ebay y Paypal, donde el cliente recibe e-mails en los que se le denomina por su nombre). También existen programas informáticos antiphishing y poco a poco se avanza en la regulación legal y judicial, que se ve reflejada en respuestas cada vez más contundentes. Sin embargo, el método más eficaz para evitar ser víctima de una estafa en Internet es ser consciente de los métodos utilizados por los pishers, no dar nunca contraseñas o datos personales (ya que las empresas reales ya poseen esos datos) y teclear la URL de la página a la que se vaya acceder (como en el caso de las entidades bancarias), nunca a través de enlaces encontrados en los buscadores o recibidos en e-mails.

Alba Capilla Elena